de Leonardo Bernabé Madrid, mi padre, "cosechador de amistades que perduran". Para la familia, para los amigos, para quienes lo conocieron, para los que llegaron tarde, para el pueblo de General Guido

30/1/07

La Pruebista Lolita


El día 5 de Junio
En la calle Centenario
Se hallaron dos adversarios
Enhorquetados a sus fletes
En eso el más regordete
De apelativo Cepeda
Dijo: Lo único que queda
Por el amor de esta moza
Es Rodiño una carrera
Y así resolver la cosa.
Al ¡vamos nomás! Salieron
Con un desenfreno tal
Que los dos al por igual
Corrían como el Pampero
Puntió, Rodiño primero
Y lindo se acomodo.
Muy pronto se comento
Que este ganaba la lucha,
Pero ocurrió compañero
Lo que sabrás si me escucha.
Dos saltos, un hamacón
Y patadas del oscuro
Dieron como ya seguro
Lo que estaba por pasar
Cepeda quiso charquear
Pero tampoco lo pudo
Ya era tarde y el oscuro
Se volcó como una tasa
Y rodando lo largo
Como una bola de grasa.
En un ¡Ay!, decir
Jesús la gente se amontonó
Pa` ayudar al que cayó
Que era del sotreta dueño,
También el Circo Porteño
En pleno allí se reunió
Miren lo que sucedió
Por esa hijita de Eva
A quien ni el Diablo la lleva
Y aquí los alborotó
Dolorido por el golpe
Con la voz algo apagada
Dijo: yo no valgo nada
Rodiño, se la gano
En eso allí se llegó
Don Bernabé con un hijo
Y éste de inmediato dijo
Que a su casa lo llevaran
Y que el Doctor lo curara
Si el golpe le había hecho mal
Pero por felicidad
El mismo dijo: No es nada
Fue con suerte la rodada,
No hay ninguna novedad.
Y así fue, sin más ni más
Que se repuso el enfermo
Y aunque manco y medio rengo
Vencido ya en la esperanza
Caminó rumbo a su Estancia
Muy gauchito, a tranco lerdo.

29/1/07

Les Agradezco

Para mi Joven vecina Mirta Aguiar y para su novio Miguel Angel Monteiro
Amigos:
Les agradezco el obsequio
De este hermoso libro impreso
Con vocablos y refranes
“cosechador de amistades”
Me titulan en la ofrenda
No se si razones tengan
Yo me afirmo en la verdad
Y hago un culto a la amistad
Mientras recorro mi senda

El tiempo pasa llevando
A la cincha de los años
Esperanzas, desengaños
Y un montón de cosas más
Un recuerdo ha de quedar
Peleando contra el olvido
Será el de haber vivido
Del brazo con la decencia
Siempre en paz con la conciencia
Entre guitarras y amigos

He de volver al rodeo
Pronto si Dios lo permite
Pero acepten el convite
De hacer un alto en el camino
Para brindar con un vino
A salud y felicidad
Por que en buena vecindad
Pasemos la vida entera
De par en par la tranquera
Abierta de la amistad
Leonardo Madrid
Banfield.- 10/03/1969

Diez Chuzos parejos

Cepeda aquí va la respuesta a tu pedido, no esta demás si te digo que vienen, desde Tandil, con la aprobación de Rojo. 24/7/77.- Negro

Tengo diez chuzos parejos
Amadrinados a una zaina
Que cuando el cencerro llama
Relinchan obedeciendo
Dije diez pingos parejos
Aunque de distintos pelos
Pero eso sí, todos buenos
Pa´ diferentes quehaceres
Estrella de amaneceres
Codicia de forasteros

Entre ellos un alazán
Una luz en los “trescientos”
Y un moro que anda pidiendo
Distancias pa´ galopear
Un bayo, que pa´ pechar
colijo que no hay igual
del rodeo hasta el corral
y desde allí vuelta al rodeo
no se me queda un mañero
cuando me toca apartar

Tengo también un overo
Un tostado, un medio ruano
Un gateado un rubicano
Y un zainito coscojero
Al tobianito estrellero
Lo ensillo pa´ “dominguear”
En el me gusta montar
Y hacerlo pisar chiquito
Las calles de mi pueblito
Cuando me miran pasar

De cada uno de mis fletes
Yo tengo el “sartificao”
Que en la Intendencia me han dado
Como que me pertenecen
Que si a la “Ley” no obedece
Y anda sin “sigurida”
Probable la autoridad
Lo pare pa´ averiguarle
Y ¡guay! Si los animales
No son de su propiedad.

Con el sombrero en la nuca
Y el pañuelo volandero
Bien montao sobre el overo
Voy remontando la ruta
Dicen de dieciocho justas
Las leguas del recorrido
Del “Divisadero” a Guido
El punto de mi destino
Allí me lleva el camino
A ese pago que no olvido

28/1/07

Te Canasta en el Savoy

Aún estando en mi casa, no se si vengo, o si voy
Es que he estado de canasta, tomando té, en el Savoy
De canasta no se nada, digo con sinceridad
Todo fue cosa de Pepa, mezclarme en la sociedad.
¡Me vieran, a mi sentada con las de doble apellido
Si estaba más asustada que perro que anda perdido
Unas Larreta Raymondi, otras Rodriguez Delgado
Maestras y secretarias y yo, ¡con mi cuarto grado!.
Queriendo hacer sociedad y sin imitar aquel
Hacia unas atropelladas, lo mismo que Don Fidel
y charlaba y me reía, haciéndome la canchera
Pero estaba más boleada que criollo que cae de afuera.
Y así en forma repentina, ya soy de la Sociedad
Aunque Madrid, Torme, Gascue, es mi colectividad,
En este ambiente distinto, me sentí sin Libertad.
Prefiero reunirme en Guido, y hablar con sinceridad
Contando nuestras pobrezas ¡esa, es mi sociedad!
Me comporte de lo fino, deseando sí un apagón
Para comer a mí gusto, de un sabroso mordiscón
Son más lindos los chorizos comidos junto al fogón
Debajo de las higueras con finito cascarón
Y yo para completar, por que fumar no sabía
Coloque en la cartera cigarros de chocolate
Que me compre en Casa Tía
Porque si fumaba los otros, seguro que me caía
Como paisano mamao, tirao en la pulpería
Damas colaboradoras, del Ceibo y otra Institución
Atendían con esmero aquella amable reunión
Y junto a esas señoras, sin omitir en mi lista
También estaba Mercedes con su corazón altruista
Ofelia Isabel Madrid (Negra)

El Sueño

Soné que venias a buscarme, desperté, y al no encontrarte, te llamé con un grito ahogado en llanto, y allí estabas, en la casa, en tus cosas, en las plantas del patio, en los ojos húmedos de tus seis muchachos, en la entrañable sonrisa de papá. Te prometí esa tarde cuidarlos a todos, cuidar de todo, de la casa donde compartimos penas y alegrías, de tu libro de cocina. Regaré tus plantas, dije, y canturreare valsecitos cada atardecer.
Pero hoy tengo que irme, me voy con los muchachos, cuidare de ellos como te prometí.
Recorro la casa una y otra vez, hoy la ausencia duele más que ayer, me detengo frente al rosal donde tus ángeles tejían cintas azules y rosadas con las que invisiblemente nos sujetabas a tu lado, el rosal desde donde tus amigos luminosos velaban nuestro sueño.
En mi memoria aparece entonces, la cajita donde guardabas las plumitas y las cintas que tus ángeles te regalaban, cuando uno de tus muchachos estaba próximo a partir, cuando se alejaba, sacabas una de esas cinta y la atabas al tronco rugoso del rosal y decías en voz baja, ¡hasta cuando vuelvan!, y en esa ceremonia tan intima, parecía que los soltabas a volar.
Recorro la casa, busco la cajita, solo queda una cinta y un par de blancas plumitas, la aprieto fuerte y me voy, un día cualquiera volveré, yo se que volveré, entonces voy a atar esta cinta en el rosal y quizás pueda aún volar. ¿Volare mamá?
Ofelia Isabel Madrid (Negra)

26/1/07

El Naufragio

¡Que Tormenta!, contaban los viejos, que dijo aquel hombre, al entrar al boliche. Un tiempo antes, con las mismas palabras, otro forastero entro al boliche, traía un poncho encerado que lo cubría hasta la media pierna, una bota fuerte, y un sombrero negro de ala ancha que le tapaba los ojos, se fue desprendiendo de las prendas, primero el sombrero, después el encerado y se arrimo una silla a la mesa donde nosotros íbamos a comenzar la partida de truco, ¿se puede? Dijo, y con un gesto, pidió al dueño una caña.Afuera los refucilos alumbraban la noche, que se presentaba igual a aquella otra, fatídica y nefasta en la que murió el angelito, no había terminado yo de pensar en esto, cuando ella apareció en la calle, toda vestida de negro, envuelta en sus pañoletas y en la mano el cuchillo, reluciente. Me creen si les digo que desde entonces todas las tormentas se me hacen iguales, agua y viento, la una desaguándose en el viejo cañadon, como queriendo lavar tanta culpa, el otro golpeándose con furia contra las endebles ramas de los viejos árboles, como queriendo matar el pasadoTodo sucede en consecuencia, recuerdo que dijo el forastero que apoyado, ahora en la puerta del boliche se había detenido a mirar aquella mujer que, cuchillo en mano, peleaba con el viento- ¿Esta loca?, preguntó.
- Razones no le faltan, Don, no le han quedado ni lágrimas a la pobrecita, pero no se entrega, veinte días con sus noches de velorio, no comía, no dormía, aferrada a ese cuerpito inerte, repitiendo una y otra vez, como una letanía mío, mío.
Afuera la tormenta arreciaba y ella, empapada, cuchillo en mano peleándole a la nada. Ha enloquecido amigo, y no es para menos.-¿Usted sabe como fue?, sí, le cuento. Ella estaba sola, con el crío, aquella noche, ¿hombre?, nadie le conoce, como le cuento, la tormenta se venia al galope y ella, solita, salio a cortarla, con el angelito en un brazo y el cuchillo en la mano derecha, arranco pa` el lado por donde se venia la tempestad, gauchita la muchacha, el viento de cara, la cegó y arremolino en sus chales, al zafarlo no advirtió que la hoja silenciosa acariciaba la gargantita del mocoso.-¿Lo degolló? - Y sí, se dio cuenta, la pobrecita, recién cuando iba a cortar la cruz, y vio esas gotitas tibias que corrían por su mano y se estrellaron en la sal, apretó contra su pecho al hijito y en un alarido, que cruzo el monte, entro en las casas rogándole a San Ignacio, ¡como! no iba a enloquecer la infortunada, dicen que los gritos llamando al santo se escucharon a varias leguas.- Y ahí la tiene, ahora, sale a pelear con el viento, que le mato al hijito, mano a mano, devota de San Ignacio la pobrecita.- ¿Marido?, no se le conoce, talvez el hombre ande cuatreriando o enredado en alguna pollera, nadie lo ha visto nunca, ella llegó solita con el crío, a esa casa, donde dicen vivieron hace años, unos parientes. Para decir verdad yo, no los recuerdo y Usted sabe Don, por acá nadie pregunta.Las Doñas dicen, que vino de la Capital, por las ropas, vio, de tanto hojear revistas que dejan las señoras cuando vienen por la compra, desde el campo, algo conocen las mujeres, dijo el Patrón.
El céfiro se coló por la puerta que quedo abierta, cuando salio aquel forastero que se lo llevaba el diablo, echándose en las espaldas el encerado, se fue derechito al encuentro de la pobrecita que rondaba peleando con el viento, ella lo vio, él avanzaba contra la ventisca, ella se agazapó como un puma, fíjese, lo espero y cuando lo tuvo a tiro se le fue encima y hasta el cabo le sumió el cuchillo, el hombre se cayo de rodillas y con el último resuello la nombro, Marga dijo. Ella, lo miro, le tomo la cara con las dos manos, él se desplomó, ella se acurruco a su lado y dicen que dijo - Ignacio viniste a buscarnos. Lo confundió con el Santo, vea, estaba loca pobrecita. Allí, justo, donde esta esa cinacina se desangro el forastero, cuando llego la policía ella ya no estaba, la encontraron en el cementerio sobre la tumba del angelito, dicen que murió de frió aquella misma noche.
-¿Que si conozco el lugar donde “intierraron” al angelito?, apueste que si Don, ni bien acampe lo llevo dijo el Liborio.
-Y ¿lo llevo? Y sí, cuando empujo la reja, dijo, que un frío le gano las espaldas, al Liborio no le gusta andar en campo santo, pero estaba comprometido con el hombre, lo acompaño hasta el mismo lugar, y lo dejo solo. Andaba por ahí, dejando que los muertos me miraran, dijo Liborio, cuando lo vio volver a su encuentro.
- Parecía uno de esos Siñores de las fotos que salen en las rivistas, interrumpe el Liborio, que esta acodado en el mostrador del establecimiento.
-¡Contá, dale, no te hagás rogar, che!
-Ahora amigo dígame ¿donde intierraron al forastero?, me priguntó, por aquí le dije y lo lleve. Cuando salimos, me lo agradició, y me dejo una tarjitita, pero yo no se lier, así que fui a pedirle al Comesario y no lo va a crier Jefe, Salí interrogao
-que, ¿de donde sacaste esto? ¿Qué me viste cara di pavo? Te voy a cruzar el ribenque de lao a lao. ¡Habla! carajo o ti cruzo, me decía el comesario.
- Me la ha dao el hombre que anduvo el día de la sudestada Comesario, me pidió que lo llevara al cementerio, a la tumba del angelito.
- ¿y vos lo llevaste?, Así jue
-¿y dispués?, Nada Comesario, me dejo en el boliche, me agradició y me dio la tarjitita y como yo no se lier, se la truje, pa` que me diga lo que dice.
Mando a llamar al Dilegao.Varias veces golpio con la cartulinita el iscritorio, insiguida dijo,
- mira, esto queda acá y olvidate que conociste al Doctor.
-¿a que Doctor? Prigunte.
- mira que sos trompeta Liborio, me dijo el Comesario
- ¡Pero si no se quien es! Jefe.
- ¡Mejor así. Che, Mejor así!.
El Dilegao Municipal había dentrado al despacho del Comesario, yo me hice a un lao para que pasara, el Comesario le mostro la tarjitita.
- ¡Quién iba a imaginarlo che! Dijo, La semana pasada lei, que el único hijo del Doctor, se incontraba a bordo de ese Barco tan lujoso que naufriagó.
- Mire que casualidad compadre, yo también lei, dijo el comesario, días pasados que una tal Siñorita Marga estaba en el mesmo barco.
Se hizo silencio en el boliche. Liborio continuo.
-los dos, muy ladinos, se miraron y me rilogearon
- El Doctor va a estar muy agradicido de que nosotros hayamos incontrado su tarjitita ¿no le parece Compadre? Dijo el comesario.
- ¡Sí, sí, me parece, Che!. ¡Que Noticia!
- Y con este ¿que hacemos? prigunto el Dilegao.
- Anda nomás Liborio me dijo el comesario, y de esto, che, ni una palabra.
-Entonces Usted no llamó al Doctor dijo el forastero
-Apueste que no don dijo Liborio
-yo, no se lier, soy un pobre gaucho bruto, pero tengo palabra.

25/1/07

Amaneceres

La aurora en el horizonte
Coloreada de arrebol
Esta avisando que el sol
Se asomará en un instante
Para que el disco radiante
Del Astro Rey de los cielos
Haga brillar en el suelo
Cual hermosa pedrería
Las gotitas que el rocío
Fue sembrando como al voleo

Del Monte el ave cantora
Le da la bienvenida
A esta mañana encendida
Desparramando colores
Entre sauzales que lloran
Y ceibos que están en flor
Se despereza el amor
Fuente eterna de la vida
Como lámpara encendida
Por la voluntad de Dios.

Así nace esta mañana
Llena de luz y gorjeos
Mi más vehemente deseo
Es brindarles desde el alma
Estas décimas salidas
De las cuerdas de mi guitarra
Ese zorzal en la rama
Procura su nido hacer
Y el hombre despierta a la vida
Abrazado a una mujer.
Leonardo Madrid(Negro)

Los Isleños

Con idéntica fuerza, con el mismo amor, con que canto a mi pueblo hago estos versos para mis hermanos Los Isleños del Delta del Paraná

Delta del Paraná. Fantástica pintura musical
En el trino de las aves, en tu fronda
En la maraña de arroyos que te surcan
escrita esta en agua, tu dulce identidad

Lugar de erguidas alamedas, de llorones saucedales
Que impotentes ante el avance de tu río
Se agitan en el viento imperceptible de la tarde
Rogando a Dios se detenga la creciente

Que se encaucen las aguas, que se alejen
Claman tus canoas en acompasado balanceo
Hoy como otras tantas veces, como siempre
Sin lágrimas, tus hijos lloran lo perdido

Y cuando bajen las aguas, cuando ello ocurra
Cuando vuelvan a estrecharse entre barrancos
Y se vuelquen caudalosas al ancho Estuario
Tu isleño volverá a soñar tus arreboles

Yo pienso en lo profundo de su pena
Cuando vuelva a levantar su rancho
El agua le ha llevado todo, o casi todo
le queda aún, la canoa, su esperanza

Lo imagino en el silencio profundo de su noche
Cuando no pueda conciliar el sueño
Y los recuerdos avancen como el agua
Y rebasen el barranco de sus ojos

Y lo veo mañana, Abriendo de nuevo el surco,
Sembrando, Pescando surubíes y dorados
Mientras una lancha perfilando por su Río
le regresa sus hijos de la escuela

Isleño del Paraná, al pasar, yo, te saludo
Baila tu canoa meciéndose en las aguas
En el compás de la chamarra te descubro
Alegre, romántico, y feliz.
¡Isleño del Paraná, Yo te saludo!
Leonardo Madrid (Negro)

22/1/07

Milagro

En una tarde de Enero
cuando la noche cubría
Llego al seno de una Madre
El hijo que no tenia
llegó, sin ser esperado
pues su latir no sentía
quizás milagro de dios
Porque se llama María
María como aquella Madre
que al niño Dios trajo un día
envuelto en mil ilusiones
y una estrella como guia
Ella alumbraría el sendero
que Jesús recorrería
Tendiendo su mano santa
al que a su paso vendría
Y así será vuestro hijo
bueno, como fue el Mesías
Trayendo mucha esperanza
al despertar de los días
y contemplando esos ojos
cual gotitas de rocío
le dirán con todo amor
¡eres hermoso hijo mío!
Para mis buenos amigos, Rulete Gascue y Tita Barragan Padres de Dany
Ofelia Madrid

21/1/07

La Vuelta

En Agosto de 1979 con motivo de la fiesta de Ex-Residente que habría de realizarse en Guido, Madrid escribió estos versos, que corrigió varias veces, como era su costumbre

Cantando venimos, llorando nos vamos
Desde otros lugares al rincón natal
Para compartir con nuestros amigos
Recuerdos de un tiempo que no volverá

Salimos un día detrás de un futuro
Pero nunca dejamos de mirar atrás
Alguien nos retiene, quizás sea la tierra
Donde nuestros viejos descansan en Paz

La voz que oímos, muy dentro de nosotros
La que nos convoca a volver acá
Se asemeja al susurro del viento
Cuando se hamaca en el saucedal

Esa voz que nos llama, la que nos atrae
La que anda por las calles llamando a ¡Fiesta!
Viene desde el fondo de la barranca
Corre por el puente, se eleva en remolinos

Abre los postigos, golpea las puertas
Despierta los recuerdos y vuelve a salir
La alegría se adueña de la Plaza toda
El pueblo nos abraza, se deja querer

Aquí estamos, otra vez, de vuelta
En el rincón querido que nos vio nacer
Que guarda la huella del primer paso
Donde nos espera el atardecer.

Leonardo Madrid (Negro)